La primera actividad del programa del Padre Arturo Sosa en Paraguay fue participar en el “Encuentro Nacional de Jóvenes Ignacianos” (ENJI). Este encuentro anual, que reunió a jóvenes de todo el país, tuvo lugar en el campus del Colegio de la Compañía de Cristo Rey en Asunción. Fue una propuesta de la Red Juvenil Ignaciana, destinada a fortalecer los vínculos entre los diversos movimientos a través de los cuales los jóvenes viven y comparten la espiritualidad ignaciana. El tema de este año fue: “Para dar más fruto”.

A propósito de la importancia del encuentro, el P. Rogelio Melgarejo, acompañante espiritual de la Red Juvenil Ignaciana, subrayó que “Es una invitación a un ejercicio de interioridad para mirar nuestras vidas y reconocer que estamos viviendo un ‘Tiempo Magis’. Magis, palabra latina que significa ‘más’; pero ¿más en qué sentido? Bueno, en todo lo que tiene que ver con nuestra relación con Dios y las decisiones personales que cada uno tiene que tomar a lo largo de su vida. No es un más en cantidad, sino en calidad.”

A los jóvenes reunidos, el Padre Sosa les presentó la Compañía de Jesús y su modo de proceder en el mundo, utilizando la definición de la Congregación General 36ª: Compañeros en una misión de Reconciliación y de Justicia. Insistió en que esto incluía a los laicos, hombres y mujeres, que forman parte de esta misión. El Padre Sosa presentó las Preferencias Apostólicas Universales a los jóvenes, haciendo ver cómo éstas están estrechamente vinculadas entre sí. El espíritu de colaboración es esencial para el progreso de cualquiera de los proyectos en marcha de la Compañía. También mencionó que las preferencias se orientan hacia el compromiso político, en el sentido más amplio. Porque el mundo reconciliado y más justo de los objetivos apostólicos de la Compañía sólo pueden conseguirse a través de una transformación de la sociedad, en el corazón del mundo. El compromiso político, por el bien común, es un elemento importante de este proyecto. “No se puede cambiar el mundo si uno se centra exclusivamente en la búsqueda de su propio éxito y se preocupa sólo de su propia familia y de su círculo próximo de amigos”.

Dos representantes de la Red Juvenil Ignaciana, Barbara Riquelme y Gilberto Sanabria, se dirigieron al Padre General. Le dijeron, entre otras cosas: “Queremos que usted sepa que el tiempo que nos dedica con su visita a Paraguay es para nosotros un impulso a buscar, como jóvenes, ser constructores del Reino de Dios y su justicia en una sociedad paraguaya tan valiosa y con una riqueza cultural inmensa, pero a su vez golpeada por la pobreza, por la corrupción política y la injusticia social. Esto exige a nosotros salir de nuestra comodidad para construir el país que queremos y donde se pueda vivir en paz y justicia. (...) Sabemos que un cristiano que vive la espiritualidad ignaciana no puede quedarse sordo a la llamada de un Jesús que nos interpela desde los rostros de nuestros hermanos sufrientes.”

Nos encontramos con Barbara y Gilberto. Les preguntamos por qué habían venido a este encuentro y qué recibían de su pertenencia a un movimiento ignaciano. Vea sus testimonios en este breve video.

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