El primer mensaje que el P. Arturo Sosa dejó a los alumnos del Colegio Ricci, reunidos en el corazón de la Vieja Macao, cerca de las murallas del primer asentamiento jesuita en suelo chino fue éste: “Tienen la responsabilidad de ser mensajeros de esperanza”. El Padre General animó a los jóvenes - y a sus maestros - a trabajar en la construcción de un futuro de esperanza, no tanto para sí mismos como para los demás.

Como en muchas partes del mundo donde los católicos constituyen sólo una pequeña minoría de la población, la Compañía de Jesús es conocida - y reconocida - sobre todo por sus instituciones educativas. Éste es ciertamente el caso de Macao, donde dos colegios representan la tradición educativa de los jesuitas. Estrela do Mar, cuyo director es el Sr. Kolbe Vong, y el Colegio Mateus Ricci, bajo la dirección de la Sra. Irene Cheong.

Con ocasión de la visita del Padre General a sus casas, conocimos al Sr. Vong y a la Sra. Cheong; ambos dieron testimonio de su compromiso, de su apego a la misión de la Compañía de Jesús. En el marco del tema de la visita elegida por la Provincia china, “Construyendo puentes ignacianos”, el director de Estrela do Mar se pronunció así:

“En mis actividades diarias, manifiesto mi identidad como colaborador laico en una institución jesuita. Nuestra escuela insiste en el principio de educación sin discriminación, pero con preferencia por los pobres. También insistimos en la reconciliación y nos centramos realmente en la protección de los menores. Sobre todo, enfatizamos la importancia del examen personal y del discernimiento.

En primer lugar queremos dar a conocer que somos una escuela católica, una escuela jesuita que promueve las características de la educación jesuita como el “magis” y “A.M.D.G.”. Además, a través de las clases de oración matutina y de cultura religiosa, hemos comenzado a introducir el examen de conciencia y la práctica del discernimiento en nuestra escuela. Son piezas importantes de la educación jesuita. Al hacerlo, estamos construyendo un puente entre la gente de Macao y la Compañía de Jesús.”

Cuando se le pregunta qué lo motiva principalmente en su trabajo, Kolbe Vong responde: “Yo mismo fui alumno de esta escuela y enseñé en ella durante 26 años. ¡Mi vida entera está ligada a esta escuela! Ahora, lo que quiero por encima de todo es devolver lo que he recibido. Y lo que espero es que mi testimonio no sea sólo palabras, sino que sea visible en mis acciones.”

Por su parte, la Sra. Irene Cheong nos confió:

“Desde la fundación del Colegio Mateus Ricci, hemos estado sirviendo a familias de bajos ingresos o a jóvenes que luchan por tener éxito en sus estudios. Los no católicos representan el 99% de la comunidad escolar. A través de la presencia de los jesuitas y la formación de varios miembros del personal, tratamos de poner en práctica la espiritualidad y la pedagogía ignaciana, integrándolas en los valores fundamentales y en la identidad de la escuela. Las hacemos presentes en actividades y programas escolares. En cursos de educación religiosa, cívica y moral, por supuesto, que es una asignatura fundamental desde el jardín de infancia hasta el final del colegio. Pero también en los cursos de historia universal e historia china.

También ofrecemos a los estudiantes y a las familias una villa en Coloane (una isla vecina) donde pueden disfrutar de la naturaleza y de actividades campestres. En todos estos contextos, construimos puentes con Dios, con personas de diferentes creencias, con los pobres, con los jóvenes para darles esperanza, con la comunidad de Macao, con la naturaleza y entre las culturas oriental y occidental.”

Sobre su relación con los jesuitas y la Compañía, admite que cuando llegó al Colegio Ricci, no sabía nada de Matteo Ricci ni de San Ignacio. Ha leído y participado en retiros, que transformaron su vida y su relación con los demás y con Dios. “Entonces se me pidió, dijo, que difundiera los valores ignacianos que son muy válidos para todos, sean católicos o no.”

Etiquetas: Padre General JCAP