Los días 14 y 15 de mayo, durante su visita a Polonia septentrional, el Padre General se reunió con laicos cercanos a la Compañía de Jesús.

En primer lugar en Łódź, el día 14. Allí el Padre Sosa vivió unos momentos muy cordiales con unos 500 laicos de la parroquia del Santo Nombre de Jesús. Todos ellos hacen Ejercicios Espirituales bajo diferentes modalidades. El P. Remigiusz Reclaw, superior y párroco, señaló en una entrevista que muchas de estas personas llegan a la espiritualidad ignaciana desde otras experiencias como la Renovación Carismática o el Nuevo Catecumenado. En ésta se les enseña sobre todo a discernir, a escuchar a Dios en sus vidas y en su compromiso, y a fortalecer juntos su fe para así poder ejercer una influencia positiva en todo su entorno.

El P. Reclaw insistió también en el desarrollo de una nueva orientación para los llamados “colaboradores”: deben verse colaboradores de Dios y no de los jesuitas. Insistió en la necesidad que los diversos grupos de la parroquia trabajen con espíritu de colaboración para así hacer más eficaz su servicio a ésta.

El 15 de mayo, por la tarde, el Padre General se reunió en Varsovia con representantes de las comunidades y movimientos eclesiales de los centros de los jesuitas del norte de Polonia. Se habían reunido más de 150. Entre ellos, los miembros de la CVX a quienes el Padre General dirigió un mensaje particular. Los animó a crecer como un movimiento de laicos católicos, maduros en su fe, su experiencia espiritual, su reflexión intelectual y en la práctica cristiana de servicio a los demás.

En su discurso a los laicos, el Padre General habló de la colaboración en la Iglesia. Subrayó que, en la misión de la Iglesia, no hay “roles primarios y secundarios”. En el contexto de los desafíos modernos, como la creciente secularización, las persistentes divisiones entre unos y otros, y las amenazas medioambientales, todos los cristianos deben sentirse llamados a actuar, a reflexionar, y a proclamar el Evangelio. Nadie puede decir que tiene colaboradores, pues en estas tareas todos los debemos trabajar “codo con codo”. El P. Sosa ha advertido repetidamente a los fieles contra el clericalismo, que es no sólo efecto de una “cultura corporativa” del clero, sino de una mentalidad profundamente enraizada y extendida en la generalidad de la Iglesia.

El Padre General también contestó a diversas preguntas de los participantes. Una de ellas hacía referencia a la crisis provocada por los abusos sexuales en la Iglesia, crisis que últimamente se ha agravado también en Polonia. El Padre Sosa instó a su audiencia a considerar esta crisis como un desafío y una oportunidad para cambiar y purificar la Iglesia, y no de ocasión para desarrollar mecanismos de autodefensa. El escándalo requiere penitencia y petición de perdón para, así, poder experimentar la misericordia de Dios. Insistió en que el escándalo de los abusos no es sólo de la Iglesia, de los menores, y del ámbito de la sexualidad. En la actual situación de crisis, debemos llevar esta cruz y sufrir con la Iglesia con determinación, para, así, poder contribuir a purificarla y renovarla.

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