Visita del Padre General a Honduras

Una de las bendiciones de viajar con el P. Arturo Sosa, Superior General de la Compañía de Jesús, es tener la oportunidad de ver la diversidad de compromisos que tiene la Iglesia. Hace una semana, el P. Sosa estuvo en Panamá celebrando el inicio de la Jornada Mundial de la Juventud con los peregrinos del MAGIS. Luego escuchó los relatos de una Iglesia y de una Fe reprimidas mientras expresaba su solidaridad con la Misión en Nicaragua. Ahora que el P. General se encuentra en la mitad de su viaje, de visita en Honduras, escuchando a los representantes de las diversas obras jesuitas en el segundo país más pobre de América Central.

El P. Sosa se reunió con el mayor número posible de representantes de los distintos apostolados en Honduras. Desde Fe y Alegría, el Instituto San José, el Instituto Hondureño de Educación Radiofónica (IHER), a la Familia Ignaciana y a la Parroquia San Ignacio, el P. General escuchó a los jesuitas y a sus colegas laicos expresar sus esperanzas sobre el futuro de sus obras y los desafíos de trabajar en Honduras. A medida que continuaba el compartir, el P. General identificó un punto en común entre las discusiones: el miedo a la esperanza y a los sueños. Algunos hablaron de la frustración al abordar la alta tasa de desempleo en el país, otros compartieron los desafíos que están afrontando dada la altísima desigualdad en la distribución del ingreso y otros expresaron abiertamente el temor de no tener la habilidad de seguir al Espíritu Santo y mantener las buenas obras que ya se están haciendo.

En respuesta, el P. Sosa ofreció el mensaje que se ha convertido en el tema de su visita a Centroamérica: la esperanza. “La Compañía de Jesús espera que estén abiertos a los sueños”, les dijo, “y que tengan fe en que esos sueños pueden ser cumplidos”. Les pidió una “Santa Audacia”, especialmente cuando se trata de la necesidad de reconciliación en sociedades que han sido profundamente fracturadas por la injusticia económica, la violencia, el racismo y tantas otras cosas que pueden separarnos unos de otros o alejarnos de Dios o de Su creación. Al abordar su temor de poder continuar la obra que se está realizando, les recordó tres elementos fundamentales para el trabajo de la Compañía: el discernimiento, la colaboración y el trabajo en red, porque en esos tres “podemos realizar los compromisos con los que soñamos”.

Este es el mismo mensaje que el Padre General llevó a sus compañeros jesuitas cuando habló del estado de la Compañía universal, de la reestructuración de las Provincias y de la esperanza de que la Compañía aumente su colaboración con los laicos en la misión. Al respecto, el P. General subrayó que los jesuitas deben, en primer lugar, “aceptar que la misión es compartida y que nosotros (los jesuitas) somos también colaboradores” y, en segundo lugar, reconocer humildemente “que no somos los dueños de la empresa, que no entramos en la Compañía para ser jefes de una obra, sino para servir”.

Al concluir su visita a Honduras, el P. Sosa visitó ERIC-Radio Progreso, una obra dedicada a la reflexión, el análisis y la comunicación social. Fundada en 1980 para mejorar las condiciones de vida de la población rural pobre de Honduras, ERIC se ha extendido al resto de Centroamérica, ofreciendo educación radiofónica, defensa legal, organización comunitaria y transparencia gubernamental. El P. General agradeció a ERIC por casi cuatro décadas de compromiso: “Me alegro mucho de haberme encontrado con hermanos que están unidos. Es la alegría de saber que compartimos la misma preocupación en Honduras, compartimos la misma dirección y la misma fe”.

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