El Padre General pasa tiempo con los que representan el futuro

Convertirse en jesuita en Vietnam implica, incluso antes de entrar en el noviciado, un camino exigente y, por lo tanto, un alto nivel de motivación para quienes emprenden este camino. Para comprender mejor este proceso, el Padre General dedicó medio día de su estancia en Vietnam a visitar la “Casa para los Candidatos” y el noviciado de la Provincia vietnamita.

Más de 100 jóvenes son parte de este programa. Veinticinco de ellos se encuentran en la etapa de pre-noviciado, año en el que se debe tomar la decisión de solicitar la admisión como jesuita. Los “pre-novicios” viven ya una vida comunitaria, con un director y su asistente que son sus acompañantes en el camino del discernimiento. Los otros candidatos viven principalmente en casas situadas aquí y allá en la ciudad. Todos son estudiantes universitarios porque, en Vietnam, tener un título universitario es un requisito para entrar en la Compañía de Jesús.

El Subdirector, Nguyên Minh Phúc, SJ, presenta en un breve vídeo el programa de los candidatos, que incluye elementos de crecimiento humano y espiritual. Otra presentación muestra en imágenes la vida y las actividades de los candidatos a lo largo de un año: ¡está lleno de vida!

Vea nuestros videos: Nguyên Minh Phúc, SJ, sobre la formación | Candidatos Actividades del año

Por la mañana temprana, el Padre General se reunió con los treinta novicios y el equipo de sus formadores en el noviciado de la Provincia de Vietnam. Después de entregar un mensaje de aliento a los novicios, respondió a sus preguntas y recorrió el edificio, que incluye un gran jardín.

El maestro de novicios, el P. Lê Quang Chùng, en una entrevista con el equipo de comunicaciones, explicó:

“Los novicios vienen de todas partes del país y entran después de estudiar una amplia gama de temas, como ciencias, humanidades o antropología. No es fácil para ellos hacer su discernimiento a favor de la vida religiosa, porque la cultura del confucianismo y la cultura comunista que los rodean, no los orientan naturalmente hacia el seguimiento de Cristo. Lo que estoy haciendo con ellos, es precisamente ayudarles a ver claramente que el criterio de su vocación religiosa y jesuita, es su determinación de seguir a Cristo, el Cristo humilde, el Cristo siervo. La formación que ofrecemos aquí les ayuda a hacer este discernimiento. Así pueden elegir libremente, gracias al instrumento de la pedagogía ignaciana, la vida religiosa a la manera jesuita, que es un compromiso al servicio de la Iglesia y de la sociedad.

Vea nuestras fotografías: El P. General en la Casa de la Candidatura | El P. General en el Noviciado

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