Nos hallamos ante un claro ejemplo de lo que puede llegar a ser la “educación jesuita en las fronteras”. Se trata de un lugar que ha permitido a muchos niños y jóvenes llegar a tener una imagen positiva de sí mismos y así, saliendo del surco de la pobreza, abrirse al mundo. En su visita a la Provincia de Darjeeling, era obligado que el Padre General hiciese un hueco en su agenda para visitar, “como ninguna otra”, esta institución educativa que puede enorgullecerse de logros tan significativos. Por supuesto que hubo discursos; el del P. General fue breve. Pero la Escuela Gandhi Ashram de Kalimpong sólo podía expresar con exactitud lo que es, lo que enseña y lo que vive, ofreciendo un concierto de sus alumnos, en el flamante auditorio que se inauguraba con motivo de la visita del padre Sosa.

Lea las pocas frases que siguen, de la charla del Padre General.

Este es un día de gran alegría, regocijo y gratitud para la Escuela del Ashram Gandhi, Kalimpong. (...)

La Escuela Ashram Gandhi es una de las misiones “fronterizas” de la Compañía de Jesús en la provincia de Darjeeling. Su objetivo es llegar a los excluidos a través de la música, del trabajo académico y de tantos proyectos como desarrolla en relación con él. En sus veintiséis años de existencia, esta escuela ha educado a cientos de alumnos, significando para ellos vida y esperanza. Ha sido al mismo tiempo un catalizador en el proceso de transformación positiva que se ha vivido en la población que la rodea.

La música es un antídoto perfecto para la falta de armonía que a menudo nos invade debido a la pobreza, las divisiones, contradicciones y destrucción que tienen su origen en el egoísmo. El Gandhi Ashram es un modelo único y alternativo de educación. Está abierto a todos. Es gratuito. Es innovador. Es un experimento audaz. Ha demostrado del mejor modo posible que cuando hay igualdad de oportunidades se desvanecen las diferencias y a todos se hace posible explorar, expresar y desarrollar las propias potencialidades. La música es el elemento diferencial y, de hecho, es un gran igualador. (...)

Para terminar, espero y rezo para que el propósito de la Escuela Gandhi Ashram de promover la igualdad de derechos y oportunidades, de modo que todos los niños reciban educación, y capacitar a cada individuo para que se convierta en un elemento transformador de su entorno social y de la realidad que le rodea, pueda mantenerse vivo en los años venideros. Rezo para que Gandhi Ashram sea un faro de esperanza y luz para los necesitados, a mayor gloria y alabanza de Dios.