En septiembre de 2019 el Padre General nombró un Secretario para el Servicio de la Fe. Este nombramiento podría parecer extraño, pero después de todo, ¿no es acaso el objetivo de la Compañía de Jesús el servicio de la fe? Ciertamente, así es como uno de los documentos fundacionales de la Compañía, la Fórmula del Instituto, articula nuestro propósito. El Servicio de la Fe ha hecho de la Compañía una de las órdenes misioneras y educativas más dinámicas de la Iglesia. Y como el amor a Dios no se puede separar del amor al prójimo, la Compañía también está comprometida en la promoción de la justicia, y en el servicio a los pobres, marginados y desplazados. Recientemente, las Preferencias Apostólicas Universales, han reafirmado estas dimensiones de la misión jesuita y han considerado también fundamental el “cuidado de nuestra casa común” - una ecología integral - para el futuro del mundo y el desarrollo humano. La fe en Jesucristo y en su Iglesia es la inspiración central de la vida y misión jesuita. No es sólo la razón principal de la existencia de la Compañía, sino que configura todos sus trabajos, proporcionando una perspectiva distintiva que a menudo es radical e innovadora. El Secretario para el Servicio de la Fe tiene como misión ayudar al Padre General y a la Compañía a profundizar y hacer nuestra, tanto personal como apostólicamente, nuestra espiritualidad, no sólo para los jesuitas sino para todos nuestros colaboradores. 

La fe es en sí misma un don. En su centro está el encuentro personal con Jesucristo y con la gran comunidad de fe que es su Iglesia. A través de los Ejercicios Espirituales de San Ignacio la Compañía tiene la maravillosa oportunidad de ayudar a las personas, cualquiera que sea su situación, a entrar en esta relación personal ayudándolas a descubrir la forma en que Jesús las está llamando al discipulado. Una de las principales áreas de trabajo del Secretario es la espiritualidad, la reflexión teológica y la formación, de modo que se pueda desarrollar el extraordinario trabajo que ya está haciendo la Compañía a través de los Ejercicios. Además, el Secretario se ocupa de otras áreas, especialmente de la evangelización, el ecumenismo y el diálogo interreligioso.

Aunque hay sólo una fe en el único Cristo, cada cultura la expresa en sus propias formas. Siendo universal, cada una de las comunidades de la Iglesia vive en situaciones políticas y sociales muy diferentes. Esto no es nada nuevo en la experiencia de la Iglesia. Es algo que las comunidades han estado haciendo desde el primer Pentecostés y ciertamente se refleja en las muy diferentes formas de los ministerios de la Compañía. Es la creatividad de una fe viva que busca formas de adaptarse a estos entornos para que el gran regalo de reconciliación, vida y esperanza que Jesucristo ofrece pueda estar disponible para todos. Esta rápida visión general del horizonte del trabajo del Secretario de la Fe muestra que es muy amplio y sigue siendo “un trabajo en construcción” y tal vez siempre lo será.

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