Invitamos al P. Franck Janin a compartir su experiencia durante la semana del 7 de enero en la que el Padre General convocó su Consejo Ampliado. Aquí está su testimonio.

Una vez más, a principios del año 2020, y como Presidente de la Conferencia Jesuita de Provinciales Europeos, he sido invitado a participar en el Consejo Ampliado del Padre General. En mi camino como jesuita, considero que es una oportunidad y un privilegio poder colaborar con el trabajo que está realizando el Padre General junto con todos aquellos que le asisten en su misión de gobierno.

Estas reuniones del Consejo Ampliado ofrecen la oportunidad de abordar las cuestiones más cruciales que afectan a la vida de la Compañía en su dimensión universal. Sin duda, la sesión más destacada de las que he tenido en los últimos tres años ha sido la dedicada al discernimiento de las Preferencias Apostólicas Universales. Me llamó la atención la calidad del proceso que se siguió, enraizado en la oración y en una auténtica “conversación espiritual” entre los miembros del Consejo, buscando sentir y reconocer, con finura y gran libertad interior, la acción del Espíritu. La práctica del discernimiento en común se promueve ahora en toda la Compañía de Jesús, ¡qué consuelo ver que los que tienen esa responsabilidad la aplican rigurosamente!

Este “modo de proceder”, tan típicamente ignaciano y jesuita, tiene su lugar siempre en cada una de nuestras reuniones. Lo experimentamos de nuevo esta vez cuando el Padre General nos pidió que le ayudáramos a definir la misión del nuevo secretario para el servicio de la fe. Este es un tema crucial en un mundo que se está volviendo cada vez más multicultural y se orienta “multiconviccionalmente”. Lo mismo sucedió cuando se buscó abrir perspectivas para avanzar en el trabajo en red. Como vemos, la Compañía de Jesús es cada vez más consciente de que los grandes interrogantes que agitan a nuestras sociedades deben ser abordados desde una perspectiva global. Esto requiere el establecimiento de estructuras internacionales que son un reto en términos de organización y gobernanza. Por supuesto, se hizo hincapié en la asimilación y aplicación de las Preferencias Apostólicas Universales. Sin duda, estas interrogan nuestra misión, nos invitan a la conversión y son puntos de referencia para ayudarnos a discernir dónde la Compañía podrá servir mejor. Evocar las regiones donde los jesuitas están presentes en situaciones de pobreza, de guerra, de minoría religiosa fue un momento que me conmovió particularmente. ¿No son en estos lugares de vulnerabilidad donde alcanzamos más la esencia de nuestra vocación?

También se trató de lo que se está preparando en las diferentes regiones de la Compañía para el Año Ignaciano que tendrá lugar en 2021-2022. De nuevo, un momento importante, que hemos traído a colación con un tema evocador “ver todas las cosas nuevas en Cristo”.

Estos Consiglio Allargato, en fin, son tiempos benditos y dan una muestra de la gran fraternidad que puede existir entre compañeros de Jesús encauzados a la misma misión.

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