El Padre General ha convocado de nuevo su “Consejo Ampliado” del 9 al 13 de septiembre en Roma. Cabe recordar que los miembros no son sólo los Consejeros Generales y los Asistentes Regionales, sino también los presidentes de las seis Conferencias de los jesuitas de todo el mundo y los responsables de los secretariados con sede en la Curia.

Esta vez, cuatro temas estaban en la agenda. En primer lugar, el vínculo o equilibrio que los superiores y directores de obras deben encontrar entre la atención a las necesidades de las personas y los objetivos de la misión común. En segundo lugar, fue puesta sobre el tapete la cuestión del trabajo en red, una instancia de la 36ª Congregación General para asegurar una presencia más eficaz y eficiente de la Compañía en el mundo. Sin ignorar los obstáculos, se trata a la vez de una nueva mentalidad y de métodos muy concretos para conectar a los jesuitas y a sus asociados en las actividades apostólicas comunes.

El tercer punto era una reflexión sobre el Año Ignaciano que se vivirá en toda la Compañía desde mayo de 2021 hasta julio de 2022. Será una etapa de discernimiento para escuchar a qué llama el Señor a la Compañía en este tiempo y, especialmente, por qué caminos de conversión puede progresar ya que será el año de conmemoración del 500 aniversario de la experiencia de conversión que San Ignacio vivió después de ser herido en Pamplona.

Por último, un día completo de trabajo del Consiglio allargato fue dedicado a la Amazonia porque se está preparando el Sínodo Especial convocado por el Papa Francisco sobre la región pan-amazónica. Esa jornada, el Consejo abrió sus puertas a todos los jesuitas de la Curia. Roberto Jaramillo, Presidente de la CPAL (Conferencia de Provinciales de América Latina), presentó los problemas experimentados en dicha región. Jesuita colombiano, trabajó en la Amazonía, en Manaus, como parte de un equipo interprovincial. Después de hablar de la inmensidad de los desafíos a que se ven confrontados los defensores del medio ambiente y de los indígenas - cuyas vidas dependen principalmente de la selva -, por culpa de los intereses económicos, el P. Jaramillo destacó la presencia y la participación de los jesuitas en muchas comunidades amazónicas. En su opinión, la REPAM (Red eclesial panamazónica) es un instrumento importante, más amplio que la Compañía de Jesús, para coordinar el compromiso de la Iglesia y puede hacer oír la voz de los pobres y olvidados de la Amazonía.

Por su parte, el P. Michael Czerny, que pronto será creado Cardenal de la Iglesia por el Papa Francisco, intervino como Secretario Especial del Sínodo para la Región Pan-Amazónica. En primer lugar, recordó que el Santo Padre desea este Sínodo para que suframos, para que nos conmovamos y para que hagamos nuestro posible a fin que las cosas cambien. Es de notar que, por primera vez, se convoca un sínodo para la continuación y la puesta en práctica de las intuiciones de una encíclica, en este caso Laudato Si’. El Sínodo es “especial” también ya que reunirá no a representantes de obispos de todo el mundo, sino a todos los obispos de la región amazónica y a unos 150 participantes, todos y todas involucrados en la región. En la mente del Papa Francisco, se trata también de una oportunidad para dar protagonismo a personas significativas de diferentes periferias. Finalmente, Michael Czerny cree que para superar el sentimiento de desesperación que se puede tener frente a los problemas ambientales, es necesario apreciar lo que se está haciendo bien, a nivel de las poblaciones y del medio ambiente, en muchos proyectos en los que la Iglesia se halla comprometida.

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