No mirarnos a nosotros mismos sino a los demâs

Una o dos veces al año, un grupo de Superiores Mayores recién nombrados vienen a pasar dos semanas en la Curia General. Se reúnen con el Padre General y con varios oficiales mayores; aprenden sobre asuntos canónicos y administrativos; comparten su experiencia y crean un espíritu de trabajo en red para mirar juntos el futuro de la Compañía de Jesús universal. Esto es lo que Antonio España, Provincial de España, tiene que decir al respecto.

Agradezco al P. General la posibilidad de haber estado en este coloquio de Provinciales porque crece nuestro hermanamiento con la experiencia compartida de doce nuevos responsables de la misión en diversos puntos del mundo. La consolación y el apoyo mutuo para el trabajo han sido claves del encuentro. Somos Provinciales que venimos de India, Filipinas, Nepal, China, Zambia-Malawi, Europa Occidental Francófona, Euro-mediterránea, Gran Bretaña y España. Ha sido una gran oportunidad de poder pararse, orar y reflexionar sobre nuestro servicio.

Por empezar, la experiencia personal como Provinciales ha vertebrado el centro de todos nuestros coloquios. Nos hemos encontrado que buscamos una misión común y seguimos una misma vocación desde la Fórmula del Instituto (1540) y enraizada en el seguimiento de Jesús al modo de Ignacio. La centralidad de la búsqueda del Dios de Jesucristo ha estado presente en nuestras oraciones, eucaristías y exámenes. Sin conocernos de antes, hemos sentido que formamos parte de un Cuerpo religioso y apostólico mayor donde resulta sencilla la comunicación y la búsqueda De Dios.

Junto a eso, hay puntos en que nos encontramos con situaciones similares. El deseo de servir como Provinciales significa que buscamos no mirarnos a nosotros mismos sino a los demás, a las necesidades de la Iglesia y del mundo, especialmente de los jóvenes. Las dinámicas de misión se encuentran en momentos distintos desde una expansión misional grande por las vocaciones a la necesidad de planificar y pensar el futuro de la misión con números menores a los que se tenían antes, como es el caso de Occidente.

Un motivo de preocupación común ha sido cómo abordar la protección de menores en los ámbitos pastorales y las conductas apropiadas que se deben esperar de servidores de la misión de Cristo. Nos sentimos urgidos a actualizar la protección en nuestros apostolados y estar abiertos a estar con las víctimas, respondiendo a la llamada del Papa Francisco y del General del pasado mes de agosto de 2018.

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