El facilitador del "Coloquio" en la Curia, el P. José Magadia, responde a algunas preguntas

Doce nuevos Superiores mayores (Provinciales o Superiores regionales) pasaron dos semanas en la Curia General. Participaron en un taller “multidimensional” con los oficiales de la Curia y con el P. Arturo Sosa. Nuestro sitio web hace eco de algunas de sus reacciones y reflexiones al final de esta valiosa experiencia. Es interesante dar a conocer el punto de vista del organizador, José Magadia, Consejero del Padre General para la Formación. Esto es lo que comparte con nosotros. 

Más allá de la información que la Curia ofrece a los nuevos Provinciales, durante su “coloquio”, ¿qué frutos se espera de este tipo de sesiones?

La clave de la experiencia de este coloquio es que los participantes puedan intercambiar experiencias y escucharse unos a otros. Ha sido un verdadero consuelo para cada uno darse cuenta de que no está solo en su misión.

Una parte importante del encuentro en la Curia es el fortalecimiento de los lazos personales con el Padre General. Después de todo, cada uno de estos Superiores mayores fue nombrado por él y es responsable ante él de su cargo. La esperanza es que esta experiencia anime al Superior mayor a mantenerse en contacto con el Padre General, abriéndole su conciencia, manteniendo una comunicación frecuente con él, informándole de la marcha de la Provincia y de sus asuntos más importantes, sus planes y proyectos.

Los participantes en el “coloquio” provienen de contextos religiosos y sociales muy diferentes. ¿En qué medida es útil para su propio gobierno que compartan sus puntos de vista?

Las principales diferencias provienen de los contextos socioculturales y políticos en los que se encuentran los diferentes Superiores mayores. La variedad de situaciones es bastante impresionante: intolerancia religiosa en el sur de Asia, asesinatos políticos en Filipinas, transiciones políticas populistas en Gran Bretaña, cambios en las relaciones entre el gobierno chínese y el Vaticano, la continua recuperación del gran terremoto de 2015 en Nepal, las luchas en curso en Zambia y Malawi. En algunos lugares, la Iglesia y la Compañía están creciendo, mientras que, en otros, los retrocesos son visibles.

Por otro lado, las similitudes también están ahí. Es el caso de los temas relacionados con la migración y la movilidad humana, el discernimiento continuo sobre nuestras prioridades e nuestras instituciones, el desafío para los jesuitas de estar verdaderamente con los pobres, la necesidad de trabajar mejor con muchos y diferentes colaboradores en la misión, la importancia de crear y promover una cultura consistente de protección y seguridad para los menores. Todos estos son desafíos a los que se enfrenta cada uno de los Superiores mayores.

A pesar de la variedad de contextos sociales y religiosos de los que proceden los Superiores mayores, escuchar a los demás ayuda mucho.

En primer lugar, se dan cuenta de que sus preocupaciones y desafíos son muy parecidos y que están enraizados en el mismo objetivo de ayudar a nuestros hermanos de la Compañía de Jesús a vivir la vida religiosa y su misión con “fidelidad creativa”. Segundo, dada la similitud básica entre los contextos, es importante tener la experiencia de estar con otros jesuitas, en puestos de liderazgo, con quienes pueden compartir, consultar e intercambiar ideas. En tercer lugar, la escucha de las diferentes situaciones y culturas es crítica porque refuerza el sentido de la Compañía universal de Jesús, y la realidad de que cada uno de ellos es responsable no sólo de su propia unidad, sino de la Compañía universal en su conjunto.

¿Se ha abordado el tema de la promoción vocacional en este “coloquio”?

Sí, la promoción vocacional surgió en nuestras discusiones. El punto principal que se enfatizó fue la necesidad de ser más creativos a la hora de atraer a los jóvenes para que consideren la vocación jesuita. En este sentido, se hizo evidente que el testimonio de nuestra vida comunitaria es particularmente importante y crucial –dado que ella podría irradiar la alegría de la que hablaba nada menos que el Papa Francisco en su desafío a las congregaciones religiosas.

Por otra parte, el tema también se abordó al leer las Directrices para los Provinciales. Ellas lo recuerdan: “En cuanto a las admisiones, el Provincial debe combinar el deseo y la responsabilidad de aumentar el número... con el rigor en la selección de los candidatos.”

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