“Hemos aprendido a ir más allá, a ser audaces. Nuestro papel no es estar apegados a los antiguos modos de resolver cosas, sino arriesgarnos a proponer respuestas distintas a los problemas del mundo cambiante, así como a los de la cambiante Compañía de Jesús”, nos dijo el P. John Wilfred Lobo S.J., Superior de la Provincia de Darjeeling. Era uno de los 12 nuevos Superiores Mayores jesuitas que participaron en un Coloquio especial que tuvo lugar del 5 al 17 de noviembre, en la Curia General.

 

El coloquio estaba organizado por el P. José Magadia y el encuentro permitió a los participantes compartir sus experiencias de gestión y liderazgo, así como aprender nuevas ideas y estrategias. Hubo sesiones sobre la administración financiera, la vida comunitaria, la elaboración de una cultura de continuidad, la colaboración interprovincial, el apostolado social, el trabajo del JRS, así como diversas reuniones con responsables de la Curia.

 

“Nuestras Provincias y Regiones están muy alejadas unas de otras y se encuentran en contextos culturales muy diferentes, pero a menudo nos enfrentamos a los mismos desafíos”, afirmaba el P. Lobo. “La lección que llevo a casa es que el liderazgo no consiste en resolver estos problemas desde lo alto, sino que se trata de escuchar -tanto a los compañeros como a los expertos- y de reflexionar sobre los problemas tomando distancia y aspirando a la creatividad".

 

Uno de los temas clave durante el cursillo era cómo conjugar la tradición jesuita y las nuevas formas de gobierno y liderazgo. El P. Lobo sostenía que esa tradición a menudo es percibida erróneamente como una vía fija de liderar misiones o de afrontar situaciones:

“El liderazgo ignaciano, que viene directamente del ejemplo de San Ignacio, está paradójicamente en contra de ese tipo de modo de proceder tradicional. Requiere que estemos profundamente arraigados en nuestra espiritualidad, que siempre nos preguntemos ‘por qué’ y ‘cómo’ en lugar de ‘qué’. No deberíamos buscar soluciones en ideas fijas y en ministerios concretos, sino centrarnos primero en los objetivos y en la visión, y sólo después buscar los medios. La dificultad está en que ello me pide que abandone mi zona de comodidad, que sacuda mis propios esquemas mentales para – de un modo gradual y prudente - sacudir los esquemas mentales de otros. Sólo así podemos ser creativos e implementar un cambio verdaderamente valioso. A fin de cuentas, el liderazgo no debería limitarse al mantenimiento o la administración, sino atreverse a dar el siguiente paso adelante”.

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