La vida de quienes, en el contexto de la Compañía de Jesús y en colaboración con ella, se dedican al apostolado social, es una manera muy concreta de seguir a Jesús acompañando al pueblo de Dios. Este es el tema del discurso inaugural del P. Arturo Sosa con motivo del Congreso de Apostolado Social, que se celebra en la Curia General de la Compañía del 4 al 8 de noviembre.

De entrada, el General subrayó que, al invitar a los más comprometidos en la acción social de la Compañía, quería que las celebraciones del 50 aniversario de la creación del SJES fueran un momento propicio, un kairós, para dar gracias, discernir las orientaciones a seguir y, quizás más aún, para tomar decisiones, identificando llamadas nuevas o renovadas del Señor. El aire fresco traído por el Concilio Vaticano II, y luego por los avances ofrecidos por las Conferencias de Obispos latinoamericanos, nos permitió ser llevados por el Espíritu Santo. Nos hemos definido como "compañeros en una misión de reconciliación y justicia". Estas pocas palabras determinan un entero programa de oración y compromiso.

El Padre Sosa resaltó la importancia de recordar y dar gracias. Tenía en mente, entre otros, al Padre Arrupe, a los Secretarios del SJES, pero también a tantas personas, laicas y laicos, religiosas y religiosos, que formaron parte con nosotros, los jesuitas, de un mismo cuerpo para la misión, la de Cristo. Luego deseó que el Congreso fuera una oportunidad para la renovación espiritual, en el espíritu del Papa Francisco, que siempre nos invita a profundizar nuestra relación con Dios, la única manera de poner verdaderamente en práctica las Preferencias Apostólicas Universales de la Compañía.

En la última parte de su ponencia, el Padre General ofreció diez puntos para la reflexión y el examen, puntos que podrían marcar la pauta del congreso y hacer reflexionar a los participantes. Para conocerlos y entender mejor los pensamientos del Padre Sosa, ¡lean su discurso haciendo clic aquí!

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