Intervención del P. Arturo Sosa en el Sínodo

El jueves 11 de octubre, el Padre General habló durante la sesión del Sínodo de los Obispos sobre la juventud, la fe y el discernimiento vocacional. Su presentación se centró en el tema de la secularización. El P. Sosa señaló en primer lugar que el documento de debate sólo hablaba brevemente sobre esta importante dimensión del mundo contemporáneo, y siempre de forma negativa. Propuso un necesario ejercicio de discernimiento, como parte de la confrontación entre nuestras formas de pensar y la realidad. Este ejercicio puede llevar a una comprensión de la secularización como un signo de los tiempos, un camino para que el Espíritu Santo guíe nuestra reflexión y acción hoy.

Es necesario distinguir entre las diferentes formas de secularización, algunas de las cuales son obviamente dañinas para el universo de la fe. Por ejemplo, una lucha militante contra cualquier forma de expresión de la fe en la sociedad y diversas formas de indiferencia hacia lo que está relacionado con la fe.

Sin embargo, percibir el proceso de secularización como un signo de los tiempos nos permite entrar en un proceso de liberación. Nos libera de un cristianismo "automático", fruto de una sociedad de cristiandad. En efecto, ser cristiano en una sociedad secular es más bien el resultado de una elección bien informada, de un discernimiento. La sociedad secular también nos libera de las concepciones de la religión relacionadas con la pertenencia tribal o nacional; fomenta una experiencia espiritual que nos acerca a nuestros hermanos y hermanas en la humanidad, sean quienes sean.

Otras ventajas aparecen al final de un discernimiento sobre el "signo" que aporta la secularización. Por ejemplo, la importancia del anuncio de la fe, el acompañamiento pastoral a lo largo de la experiencia humana y cristiana, la prioridad que debe darse al testimonio. Finalmente, el contexto de la secularización anima la vida en las comunidades cristianas de apoyo mutuo, porque la fe no se vive aislada sino en comunidad, lo que garantiza el acompañamiento a lo largo del proceso de maduración en la fe.