No todos los días tiene el Padre Arturo Sosa la ocasión de dirigirse a una audiencia de niños. Tampoco es frecuente que pueda deambular por unas instalaciones como las del “Jardín del Edén” Lo hizo el pasado 6 de marzo, durante su visita a la Región de Kohima como Superior General de los jesuitas. Este centro de acogida fue fundado hace más de 40 años y ofrece a unos 200 jóvenes de entornos muy pobres -muchos de ellos huérfanos-, hogar y un ambiente favorable para el estudio, el juego y la oración. Esto es lo que el Padre General compartió con ellos.

Mis queridos muchachos,

“Jardín del Edén”, el hermoso nombre que el padre Stany Coelho eligió como nombre de esta casa, está sacado del primer libro de la Biblia: “Dios plantó un jardín en Edén, hacia el oriente.” (Gen 2,8). Estoy encantado de estar hoy con vosotros en este hermoso Jardín del Edén.

He venido a participar en el Jubileo de Oro de la Región Jesuita de Kohima. El Jardín del Edén es una de las primeras iniciativas que, para servir a la gente de la región, tomaron los fundadores de esta Misión. Se dieron cuenta de que un gran número de niños de esta zona no tenían la oportunidad de recibir una educación adecuada, siendo, como es, la educación la base de todo desarrollo humano. La Escuela Sacred Heart, con el Eden Garden como hogar para los niños, fue su respuesta a esta necesidad tan profundamente sentida.

Vuestra educación en esta institución jesuita debe prepararos para la vida, abriendo vuestras mentes a horizontes más amplios, más allá del mero interés propio. Teniendo, como tenéis orígenes tribales, lingüísticos y religiosos diversos aprendéis, ya desde jóvenes, a comprenderos, aceptaros, amaros y a apoyaros mutuamente, al vivir juntos como una sola familia. Si se integra bien, esta diversidad es un rico regalo, no una amenaza para la verdadera unidad. (...)

La educación jesuita os da la oportunidad de descubrir y desarrollar vuestros variados talentos ocultos: mente y corazón, cualidades de liderazgo, artes y deportes, música y danza, y tantos otros dones con los que Dios os ha bendecido. He sido testigo de lo que he oído a menudo: que los Nagas tienen un gran talento para el canto y la danza. (...)

Queridos jóvenes amigos, el nombre de vuestra casa, “Jardín del Edén”, debe ser para vosotros un recuerdo constante del hermoso jardín que Dios plantó en el Edén al principio de la creación: con árboles floridos y cargados de frutas, agua clara para beber y aire limpio y saludable para respirar. El regalo de amor de Dios a Adán y Eva, destinado a todos los seres humanos de todas las generaciones. Pero, como sabéis, hoy en día esta bendición original de la creación de Dios está muy dañada. Nuestro hogar común - la madre tierra - gime de dolor, debido a la avaricia humana y el consumo excesivo, el uso irresponsable y el abuso de los regalos de Dios.

Todos tenemos la responsabilidad común de cambiar esta situación. Cada uno de vosotros puede y debe tomarse el compromiso por este cambio como una dimensión esencial de su propia formación. Sé que el pueblo Naga vive cerca de la naturaleza, y que ustedes reverencian profundamente todo cuanto les rodea. Este es hoy mi mensaje especial. El jardín del Edén y la Escuela Sacred Heart serán un ejemplo para otros, cuando evitan el uso de plásticos y otros materiales tóxicos, cuidan de que las fuentes de agua y los arroyos no se contaminen, plantan árboles para darnos aire limpio, usan con moderación todo lo que Dios nos ha dado, ayudan a que sus casas y pueblos se mantengan limpios. Gracias a la creatividad de vuestros propios talentos, descubriréis muchas otras formas de salvar nuestro planeta del desastre.

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