El Hayden Hall Institute, en Darjeeling, celebra sus bodas de oro. El P. Arturo Sosa estuvo presente en la clausura de las celebraciones de estos cincuenta años de testimonio de la presencia de Dios al lado de las personas necesitadas. Cincuenta años de un sueño hecho realidad, gracias a sus raíces de confiar en la Providencia. En su discurso, el Padre General animó a su auditorio a mirar hacia adelante, a encontrar siempre nuevas formas de hacer crecer el “desarrollo humano a través del Amor y del Servicio”, obedeciendo al lema del Instituto.

Un Jubileo es un momento de celebración y gratitud. Es un tiempo para mirar hacia atrás dando gracias y mirar hacia adelante con esperanza. Es un tiempo para evocar la misericordia amorosa y la presencia de Dios. (...)

Hayden Hall ha sabido mantener un delicado equilibrio entre la caridad y la defensa de los derechos, entre el empoderamiento y el desarrollo sostenible. El énfasis siempre ha sido puesto en el Desarrollo Humano. A través de sus diversos programas, como la atención sanitaria materno-infantil, los programas de alimentación, la vivienda para personas sin hogar, la educación y la alfabetización de adultos, el cultivo de aptitudes, la generación de ingresos y el espíritu empresarial, el cuidado de los ancianos, la atención comunitaria de salud y tantos otros, Hayden Hall ha sido fiel a las exigencias del Evangelio de dar de comer al hambriento, vestir al desnudo, dar asilo a las personas sin hogar, acoger al extranjero y defender a los desamparados (Mateo 25, 35-40). (...)

En la estela de la visita del P. General, es importante tener en cuenta las advertencias del Papa Francisco y los nobles ideales de las Naciones Unidas consagrados en su Agenda 2030 sobre los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

En una conferencia sobre “Las religiones y los objetivos de desarrollo sostenible: Escuchando el grito de la tierra y de los pobres” en 2019, el Papa Francisco nos recuerda que cuando hablamos de sostenibilidad, no podemos pasar por alto lo importante que es incluir y escuchar todas las voces, especialmente las que suelen quedar excluidas de ese tipo de debate, como son las voces de los pobres, los migrantes, los indígenas y los jóvenes. Durante demasiado tiempo, la idea habitual de desarrollo se ha limitado casi exclusivamente al crecimiento económico.

Esto ha conducido al sistema económico moderno por un camino peligroso en el cual el progreso se evalúa sólo en términos de crecimiento material, debido a lo cual estamos casi obligados a explotar irracionalmente y el medio ambiente, y a nuestros semejantes. Los objetivos económicos y políticos, subraya el Papa Francisco, deben estar sustentados sobre objetivos éticos, que presuponen un cambio de actitud: lo que la Biblia llamaría, metanoia, un cambio en el corazón. Lo que se necesita es el compromiso para promover y aplicar objetivos de desarrollo que se apoyen en los más profundos valores religiosos y éticos.

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