El Padre General llega a la Provincia de Darjeeling, en el norte de la India. Su primera visita fue a la St. Joseph’s School en North Point (Darjeeling), institución de larga tradición fundada en 1888. En su primer año tuvo 25 alumnos: ahora atiende a 3.400 estudiantes. Pero el padre Arturo Sosa no era de cifras de lo que se proponía hablar a la comunidad estudiantil. A continuación van algunos extractos de su discurso.

En las últimas décadas hemos ido exponiendo con claridad, por medio de diversos documentos, los objetivos que pretendemos alcanzar con nuestra educación. Permitan que me extienda un poco, hablando de una dimensión que los jesuitas consideramos central en nuestro trabajo y nuestra espiritualidad: La fe que lleva a la reconciliación y a la justicia.

En este mundo nuestro, cada vez más secular, nuestra misión es sostener la verdadera fe en Dios nuestro Creador y Sustentador. Entre las personas que tienen fe en Dios - cualquiera que sea el nombre que le den - y las que piensan el mundo y la existencia humana en términos puramente materialistas, se da hoy día una decisiva polarización. Nosotros pretendemos difundir una fe auténtica en lo Divino, un verdadero sentido de lo Sagrado en la persona y mostrar a la gente el camino hacia Dios.

La justicia es un aspecto igualmente importante en nuestra educación. Toda persona es creada a imagen de Dios. Pero a pesar de ello son millones los que, en nuestro mundo de hoy, se ven privados de la natural justicia. El mundo se divide, cada vez más, en ricos y pobres, poderosos y débiles, de un género y de otro. Muchas personas se ven desplazadas por la fuerza, unas empujadas por la pobreza, otras por la guerra o por otros conflictos de diversa índole. Injusticias, todas ellas, endémicas y de naturaleza estructural.

Nuestra educación debe convertirnos en la voz de los millones de personas que no tienen voz. Queremos que los estudiantes de nuestros centros se conviertan en hombres y mujeres para y con los demás. Nuestra juventud es nuestro futuro. Hacer de ellos agentes de los cambios que necesita nuestra sociedad y nuestro mundo, significa para nosotros construir nuestro futuro y el suyo. Nuestros alumnos han de hacerse conscientes de las injusticias que se llevan a cabo y se hacen crónicas en nuestra sociedad. Es necesario que adquieran hondo sentido de justicia y el deseo de construir estructuras justas desde cualquier puesto que lleguen a ocupar.

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